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sábado, 27 de diciembre de 2014

Soñando Irrealidades

Los sueños, paraísos apocalípticos de corta duración, dónde historias se ratifican y glorifican mientras otras caen al vacío del olvido para ser remplazados en el siguiente cerrar de ojos. Puedo decir que tengo el placer de soñar cada noche, aventura tras aventura, enigma cayendo en lo increíble e inaudito o simplemente recordando y cambiando un poco, no más, la manera en que ocurrieron las cosas. Creo que no sería la primera vez que escribo un episodio imaginativo de mis pensamientos, pero estoy seguro de que Ella nunca ha estado en ellos.

Más o menos todo va así: Básicamente una mezcla de la trama de Seeking a Friend for the End of the World, el mundo tiene sus días contados y todo lo que conocemos como vida desaparecerá de la faz de la Tierra. Todas las personas, viviendo y disfrutando de cualquier forma sus últimos días de la manera en que deseen, yo al parecer con un grupo de personas y Ella decidimos pasar nuestro último día en una clase de Disneylandia unido con uno de esos festivales o maratones en los que te lanzan pintura en polvo hasta decir basta. Con un cielo anaranjado anunciando un infinito atardecer surcamos por ese parque que un día significó para un niño esperanza y alegría, y hoy es la llegada de un final inminente tratando de evitarlo entre distracciones y animaciones. En un breve momento me separo del grupo con alguien para, al parecer, combatir villanos porque según mis propias palabras "Nunca es tarde para luchar contra el mal". Un típico comentario mío. Después de mi ardua lucha contra niños ratas (sí, esos son mis villanos), me reúno con el grupo y Ella en una clase de refugio con pertenencias mías. Ya el miedo empieza a tomar una gran parte de nuestros pensamientos, estamos cada uno en una esquina sentados en el suelo sujetándonos las rodillas con los brazos intentado disimular el temor en las caras, viendo alrededor y notando la gran cantidad de repisas que hay en ese cuartico tan pequeño que nos separa entre personas, asimismo Ella ve una ventana, de esas que están las cocinas de Venezuela, vidrios largos y cortos cuando hablamos de ancho, uno a uno alineado formando cuatro hileras. Cuando empieza a señalar cada libro le explico con calma, no por su actitud, Ella es adorable, pero yo nervioso no tanto, la historia de cada uno. "Una Vacante Imprevista" señala y así da pie a una larga conversación que abre en la comisura de sus labios lo que no pude creer: una sonrisa en tiempos de miedo. Atónita era mi cara cuando la vi, lo suficiente para saber que me quede pegado con una sonrisa cuando ella se reía de la mía.

De tiempos no puedo hablar en este sueño, pero sé que después de todo esto ya te estaba escribiendo por mensajes de texto porque de alguna forma nos habíamos separado. Por lo que me dicta la experiencia personal sé que no tengo miedo de decir las cosas, no tengo pelos en la lengua para ser más coloquial, y yo con mi valentía de niñito prepuber que no tiene nada que perder te escribo que eres mi crush. Siempre he tenido la necesidad de decir las cosas porque sino me atormentan en la cabeza, es algo característico de mi, y bueno, saber que tú eres Ella lo demuestra un poco, ¿no? En fin, en el sueño te comienzo a contar lo mucho que me gustas y básicamente como muero lentamente al saber que pasaría si no estoy mis últimas horas contigo. Fuck you Titanic y Leonardo DiCaprio. Justo cuando termino de enviarte que me gustas todo se pone negro, oscuridad absoluta reinado por un silencio ensordecedor, donde mi cuerpo flota en el vacío solo, entonces en un abrir y cerrar de ojos estamos cayendo, sí, cayendo del cielo y por algún poder divino estabas a mi lado. Estar rodeado de un grupo de personas yendo directo contra una muerte inminente y a mi sólo me importaba estar a tu lado, ya no me interesaba que deparará allá abajo, soy feliz y no me vale nada, solo tomé tu mano y caí.

Todo esta oscuro de nuevo pero esta vez se siente distinto, por alguna razón sé que la luz regresará en cualquier instante y ya mi cuerpo no flota pero el silencio sigue, en eso comienzo a mover las manos y todo se siente denso, tengo que hacer fuerza para mover las extremidades de mi cuerpo para entonces salir y abrir los ojos. Al ver todo blanco me asombro, no puede ser que todo esta rodeado de abundante nieve blanca, nieve por todos lados de alguna extraña forma. Estamos vivos. Viví para contarlo y saber que estas ahí conmigo me alivia, pero para nuestra mala suerte, mis sueños no facilitan las cosas como cualquier persona normal puede esperarlo. No. Tú te vuelves a separar de mi, como si ya fuera suficiente martirio i tener que aceptar todos los dilemas que he vivido, rompiendo esquemas y paradigmas para conseguir lo que todo súper héroe, si es que me puedo catalogar así, quiere: a la chica. Sin pensarlo dos veces comienzo a escribirte, esperando poder conseguirte de nuevo, ya no soporto tantos obstáculos y me estoy empezando a cansar. Me respondiste. 

Y es aquí como mi mente juega con mi corazón afligido, no porque no te vaya a conseguir, lo hago y las cosas se ponen muy románticas, y ya llegaré a esa parte, pero todo esto es un sueño y he ahí el problema, nunca pasó y es difícil mantener la compostura cuando tu cabeza y corazón confabulan contra uno mismo, no sé si por instinto o cosas de la vida, pero es doloroso. No estoy diciendo que todo lo que pasó en este sueño quiero que pase o me lamente de haberlo imaginado, simplemente es duro para mi experimentar la sensación de enamoramiento por tan poco tiempo, aferrarme a ella y acostumbrarme para que luego involuntariamente me levante y caiga en la cruda realidad, donde nada pasó, tu estás allá y yo aquí, separados por miles de kilómetros y sea mi almohada la que tenga que soportar mi ira por sentir algo tan real. Fue suerte, tal vez no, pero tu haber estado en mi sueño protagonizándolo, honestamente, no me quejo, mejor compañera no pude tener. Resumiendo, eres lo máximo y discúlpame por hacerte sentir incómoda con esto, son cosas que pasan pero al mismo tiempo no. Hay demasiadas verdades en esta corta historia como para decir que todo fue por arte de la casualidad.

Yo no te encuentro. Tú me encuentras a mi. Lentamente, deslizas tus manos estando de pie detrás mío tapándome los ojos e inclinando mi cabeza ligeramente hacia atrás para que me susurres al oído "¿Me extrañaste?" y yo sorprenderme al reconocer tu voz. Es tu tacto el que hace que mi piel se erice y son tus palabras las que una tras otra hacen poco a poco girar en torno a tus manos para estar frente a frente y luego, con mis manos torpes tocar las tuyas y retirarlas de mi cara para ver si todo es verdad, si después de un apocalipsis se puede triunfar, para comprender que hay una luz al final del túnel y brilla resplandeciente. Fuiste eso cuando vi que eras tú. Vuelves a susurrar. Tú sabes que dijiste y enseguida nuestros labios tienen el placer de conocerse. Cuando ya terminamos y estamos mirada a mirada, donde podemos sentir la respiración del otro y si escuchas atento, también el latir acelerado de nuestros corazones, nos reímos. Lo logramos en cierto sentido, pareciera irreal (y lo es) pero sí. Ya sentados en posición de indio, sólo hablamos, de cualquier cosa de la que se pueda hablar y en eso, y te lo juro no sé porqué, me empiezas a morder el cuello y me dices que eres buena haciendo hickey's y no lo dudé cuando mi cara se enrojeció y sentí un cosquilleo deseando que nunca acabase. Para ser un sueño, o mejor dicho, mi sueño, eso me dejó parado fuera de base, no sabía como reaccionar, simplemente reía y te susurraba que yo en lo único que era bueno es mordiéndome el labio. Eso fue lo último que me alcanzó en decirte porque acto seguido a eso estaba yo despierto, molesto, sujetándome la cara para contenerme por lo real que se sintió. Y fue en ese momento en el que entendí que no sería un Déjà vu. Sólo yo soñando como siempre.

miércoles, 24 de julio de 2013

Nos vemos dentro de poco

Muchas cosas que escribir, demasiadas ideas desordenadas y el tiempo aún sigue corriendo.
Por un lado estoy feliz, el mes que pensé que sería interminable en una pueblo de Texas pasó tan rápido como quise cuando me anunciaron el repentino viaje, volveré a ver a mis papás, primos, tías y abuelos y posiblemente también a mis amigos, la rutina de los toques inesperados de semana regresarán y el tesoro más preciado, Bahía será disfrutado como lo merece. Por otro lado, el lado opuesto de la moneda, estoy triste, cuarenta y tantos días se transformaron en cuarenta y tantos de horas, casi nada, dejo un idioma que lentamente me ha enamorado, la sensación de seguridad sobre protectora desaparecerá y lo más doloroso, el golpe que me remata, tengo que dejar atrás a mi hermano. Básicamente estoy de duelo.
No me puedo sucumbir a cualquier sentimiento, ambos se mantienen en un equilibrio mutuo perfecto que de vez en cuando se tambalea inclinándose mucho más a un lado que el otro. Una balanza sería la mejor representación para el momento, me explico.
En un platillo tenemos toda la felicidad que abunda sólo en pensar que volveré a ver a mi madre, abrazarla tan fuerte que me pedirá que la suelte un poco para respirar seguido de un resoplido agudo de aire, pegar la cabeza en el pecho de mi padre, oler esa característica colonia Polo mezclada con Hugo Boss y pedirle la bendición como es de costumbre, ser apurados mi hermana y yo para irnos rápido del aeropuerto y hablar todo el viaje subiendo a Caracas. Luego, ver a mi primo graduado, toda una dicha y orgullo, un título que se merecía desde hace varios años pero es el sistema el que dice cuando debe ser entregado, asimismo veré a mis cuatro galantes primas, una pequeña pero más energética que toda la familia junta y tres más grandes que yo donde la edad no importa, todos jóvenes al fin y al cabo; mis tíos, cada uno con su personalidad preguntándonos acerca de todo lo que vivimos del viaje, riéndonos y disfrutando de la fiesta por el logro de mi primo. Nada como la familia. Sumar todo esto a Bahía es una combinación fenomenal, algo que es digno de anhelar en cualquier lado, sin comparación alguna. Únicamente disfrute.
Ahora, en otro platillo tenemos la tristeza que representa dejar a mi hermano con esta soledad de pueblo donde nadie se conoce pero las puertas no las separa más de medio metro. Siento que lo estoy torturando al escribir lo bien que me voy a sentir de nuevo en Venezuela mientras que él está aquí con comida chatarra, polvo y aire acondicionado que hiela los huesos. Es injusta la distancia, nadie merece estar separado de su familia cuando se desea tanto convivir con ella. Los días volaron, cada vez más cortos con risas más fueres y duraderas, historias curiosas y regaños para la posteridad, recuerdos invaluables. Todo hecho una falsa ilusión de tiempo. No quiero pensar en como será el viernes pero me imagino la escena, el primero en llorar seré yo, seguido por mi hermana y mi hermano, todos sabiendo que un mes fue más que suficiente para acostumbrarnos a nuestras presencias y lo largo que serán los siguientes para volver a la rutina. Los abrazos fuertes, largos, húmedos y calurosos al mismo tiempo destrozarán todas las barreras de querer mantenerse firmes al no llorar, la frase que nos dirá antes de volver a verlo por última vez en este viaje y las largas despedidas. Ya tengo el corazón hecho añicos y los ojos junto a los lentes abarrotados de lágrimas; dicen que querer es poder, yo no quiero irme para no dejarlo sólo pero no puedo hacerlo. Como les dije a mis hermanos una vez en una de nuestras muchas conversaciones de cena, "No todas las frases aplican para  cada situación". Esta es la situación a la que me refería, muchos factores influyen y la frase no se puede acoplar en su complejidad a la situación volviendo automáticamente su significado nulo. Supongo que mi consuelo será durante el vuelo un libro donde el protagonista tampoco sabe como afrontar su problema, el playlist titulado "El viaje de Nano, el enano" que en este caso se llamará "El viaje de Eruarito, el enanito", largas siestas si llego a pegar un ojo y la esperanza de llegar rápido a Caracas para poder jugar Call Of Duty en línea con él o skypear para preguntarle como le fue en ese viaje de regreso, aunque yo ya sé como habrá sido.
Al ya exponer ambos lados de la balanza queda claro como me encuentro tan arraigado a los dos. Sólo quiero decir que este fue el mejor viaje que he tenido y creo que las causas ya fueron expuestas.

Nano, este párrafo va dedicado sólo a ti.
Te voy a extrañar demasiado, las lágrimas que voy a derramar en el aeropuerto van a ser de tristeza, dura tristeza de no poder verte por cinco semanas cuando ya pasamos seis que jamás olvidaremos. Te quiero hermano, se que estoy escribiendo como si nunca habláramos pero tienes que entender lo difícil que es para mi que ya no estés todos los días conmigo allá en Caracas y ahora yo no podré estar todos días contigo en Texas, siempre voy a entender que es para con tu futuro y tu buena vida que estés aquí en Estados Unidos. Siempre recuerda, en Caracas habrá un cuarto esperando a que entres y me abraces, ten por seguro que la cama estará tendida y que dejaré de poner la ropa encima de ella, esta vez me limitaré a usar la escalera. Cuando nos veamos en Los Ángeles puede ser que no llore pero si lo hago esa vez las lágrimas serán de felicidad por volver a verte tan feliz y barbudo con tu super v en el cuello. Ahora lo interesante, busca bien en la habitación, pequeñas partes de mi están ahí, sólo tienes que ser astuto. Para ser justos te daré unas pistas, atento: Nuestro tema favorito de cenas, "¡Es mi turno! ¿Son dos rondas?", mesa, 29, Nintendo y Samsung. Te quiero gafito. 
Nos vemos dentro de poco.

domingo, 31 de marzo de 2013

Poison & Wine

"-Peeta, ¿por qué nunca sé cuando tienes una pesadilla?
-Ni idea. Creo que yo no grito, ni me muevo, ni nada. Simplemente me despierto paralizado de terror.
-Deberías despertarme.
-No hace falta, mis pesadillas suelen ser sobre perderte, así que se me pasa cuando me doy cuenta de que estás a mi lado."
 Puede ser que sea un pequeño spoiler pero fue una de las frases que más me ha marcado entre todos los libros que he leído; acepto que el contexto de la situación influye pero, el peso de las palabras, el amor que a merita y la pasión que contiene sólo explican una cosa: Amor no correspondido.

No ocurre únicamente en la vida, a veces también los libros tienen esa desdicha.